MWC. Nuevos horizontes tecnológicos, nuevas exigencias para su buen uso

El mundo tecnológico avanza con fuerza y nos abre la perspectiva de nuevos tiempos en los que la vida de las personas y el modelo social de relación es radicalmente diferente al que vivimos ahora.

Quienes no se hayan mentalizado en reaprender y readaptarse constantemente al uso de los recursos que la tecnología y de manera especial la robótica, corren el riesgo de quedar en una posición de marginalidad y de pérdida de opciones en el nuevo modelo económico cultural y social que se impondrá de manera irreversible.

La tecnología es un recurso de enorme poder y en progresión constante. Lo acabamos de ver en las aportaciones que una vez más han sorprendido por su diversidad creativa en el recién concluido Mobile World Congress

Quisiera destacar algunas novedosas aportaciones en el ámbito del comportamiento humano, básicamente con fines comerciales, que consisten en captar información de personas, utilizable por los promotores de este recurso, sin que los afectados sean conscientes de ello y por tanto no puedan protegerse.

A título ilustrativo destaco una de ellas, que presentó en el citado Congreso Juan Roig, Presidente y dueño de Mercadona. A través de una cámara se hace un reconocimiento de emociones, asociado al “eye tracking”  (seguimiento facial de la vista)   que permite  medir la sensibilidad de los consumidores a sus productos de oferta.

Otro ejemplo es una start-up que analiza fotos de los móviles para constatar qué personas responden mejor a un producto o servicio concreto que se oferta.

También la tecnología digital y las múltiples aplicaciones que podrán ser incorporadas al móvil, nos conducirán a una nueva manera de vivir y de satisfacer necesidades con más autonomía y con más fácil conectividad y desintermediación en los distintos ámbitos habituales de actuación de las personas.

Y si nos situamos en el mundo de la robótica debemos remarcar grandes perspectivas futuras. Ya tenemos constatados muchos usos en la actividad económica y productiva. En el campo de la sanidad con técnicas diagnósticas y quirúrgicas de gran precisión, rapidez y seguridad. Como afirma Gregorio Martin Catedrático de Computación, que dirige el Instituto de Robótica de la Universitat Politècnica de València (UPV): “muchos de nosotros moriremos acariciando una máquina que nos atenderá para disminuir los sufrimientos físicos  y quizás también los emocionales”.
Otro gran horizonte de futuro de la mano de la tecnología y la robótica estará en el ámbito de la formación y el soporte para el autoaprendizaje,  necesario para la actualización profesional constante.

Esta constatación de una permanente y exponencial innovación tecnológica, es una  ventana abierta a futuros imprevisibles, que nos permite visualizar nuevas posibilidades, para crear  un mundo mejor y ganar calidad de vida.

Pero admitido esto, no podemos menospreciar las posibilidades del mal uso de estos avances, por ejemplo, en la captación de información hasta ahora oculta sobre personas, el asedio y la persecución psicológica, la organización de chats y de foros de ataque en las redes sociales, a ciertas maneras de pensar contrarias a las propias, la creación de estrategias cargadas de peligros para la seguridad de las personas. Y a nivel más amplio, su utilización con fines terroristas.

El progreso tecnológico aportará, como ya hemos expuesto, importantes ingredientes positivos para ser utilizados en una mejor manera de vivir y de resolver retos i peligros.

Pero lo bueno, en manos de personas y grupos carentes de moralidad o con fines perversos, puede acrecentar su capacidad para hacer daño. Pensemos, por ejemplo, en las víctimas del ciberbullying. Algunas han acabado suicidándose.

El ser humano es diverso, hay bondad y maldad a la vez, depende de intereses y de quienes pueden tener el poder del uso de éstos. Unos los utilizarán para hacer aportaciones positivas y otros serán instrumentos para destruir.

Un objetivo esencial tendría que ser neutralizar en lo posible esta segunda posibilidad. Una manera de disminuir riesgos es contribuyendo a la creación de una cultura de buen uso que a la vez permita poner límites a los riesgos.

Una contribución a este objetivo es impulsar el uso ético de estos grandes recursos  y ésta es una ineludible responsabilidad de la sociedad actual, en sus diversos centros de poder: el económico, el político (ambos muy salpicados de prácticas corruptas) el judicial y los medios de comunicación, cada vez con mayor capacidad de influencia.

Quiero destacar la relevancia nuclear del sistema educativo en la inculcación de valores, en propiciar una capacidad crítica en el uso de los recursos digitales, advertir a los/as niños/as y sobre todo a los adolescentes sobre el riesgo de colgar imágenes poco reflexionadas, o hacer comentarios íntimos arrastrados per estados emocionales críticos, concienciándoles que los datos que introducen en las redes sociales, dejan de ser propiedad exclusiva gestionable solamente por ellos.

Y en el ámbito familiar, los padres y madres tienen una especial responsabilidad preventiva.  Es fundamental la creación de un clima de diálogo y confianza con los hijos/as, que haya espacio para compartir situaciones problemáticas.  Es vital ayudarles a sentirse fuertes y capaces para afrontar cualquier situación relacional, de rehacerse de cualquier descalificación desde una autoestima alta.

Para ello hay que proporcionarles mucho soporte emocional, ayudándoles a crecer mentalmente, a identificar sus puntos fuertes en capacidades, mentalizándoles en el esfuerzo, la auto exigencia y sentir que orientan bien su vida, son las mejores medidas para rentabilizar su talento y abrirse un camino en la sociedad que cooperarán a desarrollar.

También estimulando su sentido de responsabilidad, de cooperación y de participación en iniciativas de valor social.

Jordi Balcells,  Director de Aula Actual.